
San Miguel de Allende, Gto. 10 de octubre de 2025. – La Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG), a través de la Delegación Regional I, reconoce la labor de supervisores escolares que, con su trabajo cercano y comprometido, contribuyen a que la educación sea un espacio donde niñas, niños y jóvenes aprendan, exploren y crezcan con apoyo y motivación.
En un emotivo encuentro con autoridades del Sector 6 de Preescolar, se rindió homenaje a la supervisora Ma. Concepción Olalde Santoyo, quien inicia su proceso de jubilación tras 32 años de trayectoria docente y supervisora, dejando un legado de vocación, liderazgo y cercanía humana que impacta a estudiantes y docentes del norte de Guanajuato.
Armando Rangel Hernández, Delegado Regional I, expresó su reconocimiento: “Hemos tenido la oportunidad de colaborar con docentes con carreras destacadas y amplia trayectoria. Su retiro marca el fin de un ciclo, pero su labor, tan noble y comprometida con la educación de las y los más pequeños, seguirá inspirando a nuevas generaciones de estudiantes y educadores”, destacó.
Originaria de Comonfort, la maestra Cony, como cariñosamente la llaman, descubrió desde niña su vocación por la enseñanza al acompañar a familiares que trabajaban en nivel preescolar. Esa experiencia la motivó a estudiar la Licenciatura en Educación Preescolar en la Normal Justo Sierra de Celaya, y posteriormente a complementar su preparación con una Maestría en Administración Educativa y un Doctorado en Educación, consolidando una formación sólida que le permitió transformar aulas, escuelas y comunidades educativas.
Como supervisora, Cony coordinó distintas zonas escolares, incluyendo Celaya y Juventino Rosas, hasta llegar a la Zona Escolar 26 en San Miguel de Allende, que lideró durante los últimos cinco años. Durante ese tiempo, enfrentó los retos derivados de la pandemia con empatía, compromiso y cercanía, acompañando a docentes y estudiantes y promoviendo un ambiente de respeto, inclusión y motivación en cada escuela.
Ma. Concepción recuerda que lo que más la inspiró fue apoyar a las y los pequeños a alcanzar sus metas y sueños, fomentando habilidades y valores que los acompañarán toda la vida. Asimismo, dejó un legado en sus colegas, impulsando confianza, autonomía y colaboración, y creando espacios de trabajo donde la pasión por enseñar se convirtió en motor de crecimiento para toda la comunidad educativa.
Al despedirse, la maestra Cony compartió un mensaje para el magisterio: “Conozcan a sus estudiantes, busquen la creación de aulas donde reine el respeto y la inclusión, sean flexibles y, sobre todo, mantengan viva la pasión por enseñar. Ese es el motor que transforma vidas”.
Con su jubilación, Ma. Concepción Olalde Santoyo cierra un ciclo con la satisfacción de haber impactado la vida de miles de estudiantes y docentes, dejando un ejemplo de vocación, liderazgo y humanidad que perdurará en la educación.



