cocineras tradicionales

Guanajuato posicionó su identidad gastronómica como Estado Invitado en Sabor es Polanco 2026

El evento, realizado del 13 al 15 de marzo en Campo Marte, reunió a más de 80 restaurantes, 220 expositores y más de 500 platillos, en una plataforma que supera los 12 mil asistentes por edición, con un perfil de visitantes de alto poder adquisitivo y un alcance que rebasa los 10.3 millones de personas, convirtiéndose en un escaparate estratégico para la promoción turística y gastronómica.

Como Estado Invitado, Guanajuato presentó una propuesta integral que refleja su identidad, tradición y evolución culinaria. La delegación incluyó la participación de cocineras tradicionales como Dora Isela Castro Andrade, de Celaya, y Elizabeth Jaralillo Cofradías, de Comonfort, así como la propuesta contemporánea del chef Raymundo Gutiérrez, con presencia en Dolores Hidalgo C.I.N. y San Miguel de Allende, mostrando la riqueza de la cocina guanajuatense desde sus raíces hasta su innovación.

En el ámbito enológico y de destilados, el estado destacó con la presencia de 11 bodegas de vino y una oferta representativa de sus principales regiones vitivinícolas: San Miguel de Allende, Dolores Hidalgo, Comonfort, San Felipe y León, además de mezcales de San Luis de la Paz y la participación de la Asociación de Mujeres Mezcaleras, así como tequila y cerveza artesanal, evidenciando la madurez y diversidad productiva del estado.

El stand de Guanajuato integró una zona de experiencias con catas sensoriales, talleres tradicionales como el uso del molcajete y activaciones culturales, además de una Cena Maridaje de cuatro tiempos junto con la Asociación de Uva y Vino de Guanajuato, así como catas especializadas dirigidas a público conocedor y líderes de opinión.

Uno de los momentos clave fue la ceremonia de inauguración, donde participó la Secretaria de Turismo e Identidad, María Guadalupe Robles León, junto con autoridades del sector gastronómico, representantes internacionales y líderes de la industria. Asimismo, durante la Cena de Gala 2026, Guanajuato recibió un reconocimiento como Estado Invitado, reafirmando su relevancia dentro del panorama gastronómico nacional.

La participación de Guanajuato en este foro responde a una estrategia clara, posicionar al estado como un destino gastronómico integral que combina cocina tradicional, alta cocina contemporánea, vino, destilados e identidad cultural, generando oportunidades de promoción, comercialización y atracción de visitantes hacia sus siete regiones turísticas.

Con esta presencia, Guanajuato reafirma que la gastronomía es uno de sus principales motores de desarrollo turístico, y que, a través de experiencias que conectan con la identidad y el territorio, continúa abriendo nuevos caminos para proyectarse ante el mundo como un destino de clase mundial.

Guanajuato y su gastronomía refuerzan proyección internacional al ser estado invitado en el festival gastronómico Sabor es Polanco 2026


—La gastronomía de Guanajuato se sigue posicionando de manera nacional e internacional gracias a la identidad que albergan sus sabores.


— Sabor es Polanco es uno de los máximos escaparates de cocina tradicional y contemporánea de Latinoamérica. 

Guanajuato, Guanajuato a 11 de marzo de 2026.- La gastronomía de Guanajuato tendrá una destacada proyección nacional e internacional al participar como Estado Invitado en la edición 2026 del festival Sabor es Polanco, considerado el encuentro gourmet más importante de Latinoamérica. El evento se llevará a cabo del 13 al 15 de marzo de 2026 en el emblemático recinto de Campo Marte, en Ciudad de México.

La presencia de Guanajuato, es llevada de la mano de la Secretaría de Turismo e Identidad del Gobierno de la Gente (SECTURI) y una visión estratégica de la Gobernadora Libia Dennise con el objetivo de fortalecer el posicionamiento del estado como un destino gastronómico de alto nivel, destacando su cocina tradicional, su evolución culinaria contemporánea y el crecimiento de su industria vitivinícola y de destilados.

Un festival gastronómico de alcance internacional

Desde su creación hace más de una década, Sabor es Polanco se ha consolidado como uno de los eventos gastronómicos más relevantes de México y América Latina. A lo largo de más de doce ediciones, el festival ha reunido a reconocidos chefs, restaurantes de alta gama, productores gourmet y amantes de la gastronomía en un espacio donde convergen sabores, experiencias culinarias y propuestas innovadoras.

El evento ha registrado un crecimiento sostenido en asistencia, alcanzando más de 12 mil visitantes por edición, con localidades agotadas en los últimos años. Su público, expertos y críticos culinarios, enólogos y amantes de la cocina tradicional y contemporánea lo convierte en un escaparate estratégico para destinos turísticos y productos gastronómicos premium.

La edición 2026 contará con la participación de más de 85 restaurantes de alta gama provenientes de la capital del país y de distintas regiones de México, además de degustaciones ilimitadas de vinos, cervezas, licores y productos gourmet, catas especializadas, experiencias inmersivas, música en vivo y espacios de networking entre líderes del sector gastronómico.

Guanajuato, protagonista gastronómico

La participación de Guanajuato como estado invitado busca consolidar su posicionamiento como un referente nacional en gastronomía y enoturismo, resaltando la riqueza de su cocina tradicional, el talento de sus chefs y la calidad de sus productos regionales.

El estado estará representado por restaurantes y especialistas culinarios que reflejan la diversidad gastronómica guanajuatense, desde la cocina de raíces comunitarias hasta propuestas contemporáneas.

Entre las representantes de la cocina tradicional destacan las cocineras tradicionales Dora Isela Castro Andrade, originaria de Celaya, quien presentará una degustación de gorditas tradicionales; y Elizabeth Jaralillo Cofradías, de Comonfort, quien compartirá la preparación de tortilla ceremonial, platillos tradicionales y un taller de salsas elaboradas en molcajete. Su presencia representa el patrimonio culinario vivo de las comunidades guanajuatenses.

La propuesta contemporánea estará a cargo del chef Raymundo Gutiérrez, con proyectos en Dolores Hidalgo y San Miguel de Allende, quien presentará una cocina que reinterpreta ingredientes locales mediante técnicas actuales, mostrando la evolución gastronómica del estado.

Vinos y destilados de Guanajuato

Uno de los pilares de la participación guanajuatense será la promoción de su creciente industria vitivinícola. Durante el festival se realizarán degustaciones de vinos provenientes de las principales regiones productoras del estado, entre ellas San Miguel de Allende, Dolores Hidalgo, Comonfort, San Felipe y León.

Asimismo, se presentará una amplia variedad de destilados y bebidas artesanales del estado, incluyendo mezcales provenientes de San Luis de la Paz, productos de la Asociación de Mujeres Mezcaleras, así como etiquetas emblemáticas como Tequila Corralejo y Casa Dragones, además de cervezas artesanales locales.

En el stand de Guanajuato se ofrecerán experiencias, entre ellas catas sensoriales de vino, degustaciones de tequila, cerveza artesanal y mezcal con ingredientes endémicos, así como talleres gastronómicos tradicionales.

La edición 2026 de Sabor es Polanco contará también con la participación de Argentina como país invitado compartiendo antesala con nuestro Estado, lo que amplía la dimensión internacional del festival y la proyección estratégica de atracción de visitantes a Guanajuato.

La participación de Guanajuato en este festival representa una plataforma estratégica para proyectar su riqueza culinaria ante medios de comunicación, líderes gastronómicos, compradores y viajeros potenciales, reforzando su posicionamiento como un destino que combina tradición, identidad, vino, destilados y alta cocina contemporánea.

María del Rocío Ibarra Escalera, cocinera tradicional de Irapuato destaca por su juventud que preserva la cocina del campo

• Desde Irapuato, una cocinera joven que rescata sabores tradicionales con ingredientes locales como la fresa, las hierbas y las flores.

León, Guanajuato a viernes 6 de febrero de 2026.- La historia de María del Rocío Ibarra Escalera, cocinera tradicional originaria de Irapuato, comenzó a los 10 años, entre celebraciones familiares y cocinas de rancho y sierra. En cumpleaños y reuniones, observó la preparación de barbacoa, mole y guisos tradicionales. Sin recetas escritas, aprendió a cocinar mirando, probando y recordando.

Con el paso del tiempo, la comida rápida dejó de convencerla. Prefirió el sabor de lo casero y tomó una decisión sencilla y firme: cocinar por su cuenta. Ese gusto se transformó en vocación y, más tarde, en un compromiso con la cocina tradicional de su municipio.

Su propuesta culinaria parte de la identidad de Irapuato. Integra ingredientes emblemáticos como la fresa, junto con hierbas y flores comestibles. María del Rocío decidió dar un giro fresco a la cocina que aprendió en casa, tradicionalmente basada en carnes, al sumar color, aromas naturales y combinaciones que respetan el sabor original.

Entre los platillos que más reconocimiento reciben se encuentran los sopes de maíz azul, las tortillas fritas de maíz azul con arrachera en salsa de fresa y la barbacoa, que se convirtió en su platillo emblema. Con esta preparación obtuvo el segundo lugar en el Festival de la Fresa de Irapuato, al presentar un taco de barbacoa con tuétano. También destacan sus chilaquiles y el pan de elote.

Ser cocinera tradicional marcó un cambio profundo en su vida. A su corta edad, enfrenta el reto de romper estereotipos y demostrar que la cocina tradicional también pertenece a las nuevas generaciones. “Muchas veces preguntan por mi mamá, y soy yo quien está al frente”, comparte.

María del Rocío asume la cocina como una responsabilidad cultural. Reconoce que muchas personas de su generación se alejan de estas prácticas, pero considera fundamental preservar los sabores que representan a Guanajuato. Para ella, la cocina tradicional significa salud, identidad y continuidad.

Ese conocimiento ya forma parte de su hogar. Comenzó a transmitir recetas a sus hijos. Su hijo de 15 años ya prepara barbacoa y aprende a hacer gorditas. Para ella, enseñar cocina implica respeto por los alimentos y valoración del esfuerzo que existe detrás de cada platillo.

“Todos somos distintos, pero todos comemos”, afirma. Desde esa convicción, María del Rocío defiende la cocina tradicional como un lenguaje común que une generaciones y mantiene vivas las raíces gastronómicas de Irapuato y de Guanajuato.

Dora Isela Castro, cocinera tradicional de Celaya recuerda su infancia en el fogón que se convirtió en orgullo de Guanajuato.

• Representante del municipio de Celaya, porta recetas de raíz otomí y platillos que nacen del recuerdo familiar y del trabajo comunitario.

León, Guanajuato a 4 de febrero del 2026.- La cocina tradicional de Guanajuato se construye con memoria, constancia y afecto. Así lo refleja la historia de Dora Isela Castro, cocinera tradicional que representa a Celaya, cuya vocación nació desde la infancia, entre fogones, molcajetes y el acompañamiento de su madre, tías y abuela.

Dora Isela recuerda que comenzó a acercarse a la cocina cuando apenas tenía tres años. No podía levantar el tejolote del molcajete por su peso, pero insistía en ayudar. “Yo golpeaba como podía para que la salsa quedara bien sabrosona”, cuenta. Desde entonces, la cocina se volvió parte de su vida cotidiana y de su forma de expresar cariño.

Nunca se imaginó como cocinera tradicional. Su intención siempre fue cocinar para su familia, darles gusto y compartir alimentos preparados con dedicación. Con el tiempo, ese saber se transformó en una fuente de sustento. Gracias a su trabajo en la cocina, logró sacar adelante a su familia y encontrar estabilidad económica.

Atender al público le abrió nuevas oportunidades. Conoció personas, fortaleció relaciones y recibió respaldo para seguir creciendo. Su talento la llevó a participar en encuentros gastronómicos fuera del estado. En el sexto festival realizado en Guadalajara, compitió junto a cocineras de distintas entidades y obtuvo el primer lugar para Guanajuato con un platillo ancestral de origen otomí.

El platillo ganador fue un caldo capón o gallo, elaborado a base de jomjoles. Para Dora Isela, prepararlo despierta emociones profundas. “Me remonta a mi infancia”, expresa. Su abuela cocinaba esta receta y, aunque no quería enseñarla, Dora Isela observó cada paso. La primera vez que logró prepararla por su cuenta sintió una alegría inmensa y, con el tiempo, perfeccionó la receta sin perder su esencia.

Además de este platillo, Dora Isela conserva otras preparaciones que forman parte de la vida diaria en su municipio. Destacan los chiles rellenos de tomate, elaborados con chile negro o pasilla, acompañados con queso ranchero, frijoles y atole. Este atole, conocido localmente como jugo de maíz, también se sirve con buñuelos y representa una tradición familiar.

En su participación en la Feria Estatal de León, Dora Isela decidió presentar uno de los platillos más representativos de Celaya: las gorditas de tierras negras. Su nombre proviene de un barrio tradicional y no guarda relación con tierra o lodo. Estas gorditas se preparan con rellenos como queso, migajas o guisos, y se acompañan con bistec en salsa verde, chicharrón, tinga de pollo sin grasa o champiñones a la mexicana.

Dora Isela subraya que su cocina mantiene el sabor auténtico y el respeto por los ingredientes. Cada platillo refleja el trabajo diario, la herencia familiar y la identidad de su comunidad, más allá de la fama de la cajeta que distingue a Celaya.

Su historia representa a muchas mujeres que encontraron en la cocina tradicional una forma de salir adelante, preservar la memoria de sus familias y compartir con orgullo los sabores de Guanajuato. En cada preparación, Dora Isela Castro transmite esfuerzo, cariño y una herencia que sigue viva en cada fogón.

Eusebia Godina Ramírez, cocinera tradicional otomí: el sazón que nace del ritual, la tierra y la memoria

• Originaria de la comunidad indígena otomí El Llanito, en Dolores Hidalgo, resguarda la tortilla ceremonial y un legado culinario que se transmite de generación en generación.


León, Guanajuato a 30 de enero del 2026.– En la cocina tradicional de Guanajuato existen saberes que no solo alimentan el cuerpo, también resguardan la espiritualidad y la memoria de los pueblos originarios. Así lo expresa la historia de Eusebia Godina Ramírez, cocinera tradicional de la comunidad indígena otomí El Llanito, en el municipio de Dolores Hidalgo.

Su camino en la cocina se inició por herencia familiar. Su abuela y su madre le enseñaron desde niña a preparar los sabores que distinguen a su comunidad. “Desde chiquita empecé a aprender a preparar varios sabores”, comparte. Para Eusebia, cocinar no se reduce a un platillo, sino al equilibrio del sazón, los condimentos y las hierbas que dan identidad a cada preparación.

El corazón de su cocina se encuentra en las hierbas de olor: tomillo, mejorana, hierbabuena, orégano, laurel y cilantro, además de plantas como el árnica y la Santa María. Cada una se utiliza con respeto, conocimiento y permiso a la madre tierra. “Hay que saber cómo y cuándo usarlas. De ahí nace el sabor que ofrecemos”, explica.

Para Eusebia, el verdadero ingrediente es el amor por lo que se hace. Cocinar implica disposición, paciencia y prueba constante hasta lograr el punto exacto. La mayor recompensa llega cuando el comensal reconoce el sabor. “Cuando te dicen ‘está bien rico’, el amor que das regresa”, afirma.

Uno de los elementos más representativos de su legado es la tortilla ceremonial otomí, elaborada con un sello de madera heredado por generaciones: de su bisabuela a su abuela, de su madre a ella. Este sello se utiliza en ceremonias comunitarias y tiene un profundo significado espiritual.

La tortilla ceremonial se ofrenda cada 4 de enero, durante la celebración del Señor San Salvador, Consuelo de los Afligidos, santo patrono de la comunidad. Ese día se agradece el año que concluye y se pide bendición para el nuevo ciclo. Antes de compartir los alimentos, se realiza la bendición y el ritual de los cuatro vientos, donde se pide permiso al aire, al fuego, a la tierra y al agua.

Este ritual ancestral honra a la madre tierra y agradece los alimentos básicos para la vida, como el maíz y el frijol. “De la tierra venimos y de ella dependemos”, señala Eusebia, convencida de que la cocina también es una forma de diálogo con la naturaleza.

Además de su labor individual, Eusebia forma parte de un grupo de 15 cocineras tradicionales, unidas para rescatar recetas que corrían el riesgo de perderse. Juntas comparten conocimientos, conviven y fortalecen la comunidad. “Decidimos unirnos para que nuestras recetas no desaparezcan. Es un trabajo muy bonito”, expresa.

La historia de Eusebia Godina Ramírez refleja el valor de la cocina tradicional como patrimonio vivo. En cada platillo, en cada hierba y en cada ritual, se preserva la identidad de los pueblos originarios de Guanajuato y se transmite un legado que conecta pasado, presente y futuro.

Sara Nieto García, cocinera tradicional de Yuriria comparte la herencia del lago, el campo y la cocina que cuida la tierra

• Su cocina honra el trabajo comunitario, el valor de lo sencillo y el conocimiento heredado de generaciones.

León, Guanajuato a 28 de enero de 2025.- Sara Nieto García, originaria de Yuriria, representa una cocina profundamente ligada al territorio, al lago y al campo. Su propuesta parte de los sabores que distinguen a su municipio: filete de mojarra, mojarra dorada, charales, calabaza con dulce de mezquite y salsas de joconostle, platillos que reflejan una forma de vida basada en el aprovechamiento responsable de lo que la tierra ofrece.

Su vocación nace en la infancia, al lado de su abuela, quien durante 50 años cocinó y vendió alimentos en el Mercado Juárez de Yuriria. Desde antes del amanecer hasta entrada la tarde, su abuela alimentó a trabajadores, madrugadores, personas con hambre y también a quienes buscaban consuelo después de una noche difícil. Esa constancia marcó a Sara y definió su manera de entender la cocina como un acto de servicio y comunidad.

Para Sara, cocinar no empieza en el fogón, sino en la siembra y el cuidado del entorno. Junto con su familia cultiva joconostle, nopales y tuna de tazajo. También protege los mezquites, árboles que hoy enfrentan plagas y riesgo de desaparecer. Del fruto seco del mezquite rescata una tradición casi olvidada: la elaboración del dulce de mezquite, tal como lo hacía su abuela, quien reunía los frutos en costales para cocerlos y transformarlos.

Su cocina se rige por un principio claro: respetar lo tradicional y demostrar que no se necesita exceso para comer bien. “Con lo que hay alcanza”, resume su visión, una forma de cocinar que prioriza el valor de los ingredientes locales y el uso consciente de los recursos.

El camino como cocinera tradicional también le dio algo que considera fundamental: el aprendizaje colectivo. En cada encuentro y festival comparte saberes con otras cocineras, aprende de las mayores y de las más jóvenes, y entiende la cocina como un intercambio constante donde todas enseñan y todas aprenden.

Al pensar en el futuro de este conocimiento, Sara reconoce un reto personal. En su familia es la última generación de cocineras. Su hijo cocina y aprecia la tradición, pero no la ejerce como ella. Por eso, su deseo es dejar un registro escrito: un libro de recetas que conserve los saberes familiares y mantenga viva la memoria culinaria que recibió.

Sara Nieto García agradece los espacios que permiten mostrar lo que sabe y lo que su comunidad conserva. Para ella, la cocina tradicional no solo alimenta: guarda historia, identidad y el trabajo silencioso de muchas generaciones que siguen hablando a través del sabor.

Desde Romita, la memoria del fogón llega a la Feria Estatal de León 

Aarón Israel Corona León comparte la cocina tradicional en el Pabellón Guanajuato ¡Sí Sabe! que nació en casa y hoy da identidad a su comunidad

León, Guanajuato a jueves 27 de enero del 2025.- La cocina tradicional de Guanajuato se construye a partir de historias familiares, de recuerdos que permanecen vivos alrededor del fogón y de personas que decidieron convertir ese legado en un proyecto de vida. Ese es el caso de Aarón Israel Corona León, cocinero tradicional originario de la comunidad de San Gonzalo, en Romita, quien participa en la Feria Estatal de León con una propuesta que honra la memoria y el sabor de su tierra.

Aarón recuerda su infancia entre tortillas recién hechas, guisos con salsa roja y el aroma del chile molido en molcajete. La imagen de su abuela frente al fogón marcó su camino desde muy pequeño. “Desde chico me gustaba la cocina y me gustaba comer. Esos recuerdos se me quedaron para siempre”, comparte. Entre juegos, su abuela formaba pequeñas bolitas de masa con orejitas y patitas, un gesto sencillo que sembró en él el cariño por la cocina tradicional.

Aunque en un inicio no se imaginó como cocinero tradicional, su vocación siempre estuvo ligada a la gastronomía. Con el paso del tiempo, decidió formarse, estudiar cocina y abrir su propio restaurante. Hoy cuenta con más de un espacio dedicado a la gastronomía, donde la tradición y la identidad de Romita se mantienen presentes en cada platillo.

Uno de los mayores orgullos de Aarón es representar la birria estilo Romita, una receta que distingue a su municipio. A diferencia de otras regiones, la birria de Romita no se sirve en consomé, sino en un adobo elaborado con distintos chiles que realzan el sabor de la carne. En esta ocasión, Aarón presenta una versión innovadora y saludable: birria de carne de conejo, proteína que se convirtió en el eje de su propuesta culinaria.

“La carne de conejo es la base de nuestros platillos. Nos ha permitido mostrar algo diferente y dar a conocer una proteína saludable sin perder lo tradicional”, explica. En su menú también destacan preparaciones como mole tradicional y tinga, reinterpretadas con carne de conejo, una fusión que respeta la receta original y aporta un nuevo valor gastronómico.

Ser cocinero tradicional le permitió a Aarón compartir su historia, fortalecer su experiencia y dar visibilidad a los sabores de Romita. Su participación en espacios como la Feria Estatal de León abre la oportunidad de mostrar que la cocina tradicional también evoluciona, sin perder su raíz.

Historias como la de Aarón Israel Corona León reflejan el sentido del turismo con identidad que impulsa el Gobierno de la Gente: reconocer a quienes, desde sus comunidades, preservan la memoria, los sabores y el orgullo de Guanajuato, y los comparten con nuevas generaciones y visitantes.

Chely González, cocinera tradicional de San Francisco del Rincón: el sabor que se hereda y sostiene a la familia

Tercera generación que mantiene viva la tradición del pambazo y la cocina popular del Rincón.


León, Guanajuato a 26 de enero del 2025.- La cocina tradicional de Guanajuato también se cuenta desde los puestos de barrio, las recetas que pasan de madre a hija y los negocios familiares que sostienen hogares enteros. Así lo vive Maricela González, conocida por todas y todos como Chely González, cocinera tradicional originaria de San Francisco del Rincón.

Su historia comienza en casa. Fue su madre quien inició el negocio hace 33 años, en un momento de necesidad económica. Pan bazo, pozole y patita en vinagre formaron la base de un proyecto que creció con trabajo constante y sabor reconocido. Chely se integró de manera natural. “A mí me encantaba. Vendíamos sólo los sábados y yo ya quería que fuera sábado para venir a ayudarle”, recuerda.

Desde hace 11 años, Chely cuenta con su propio espacio y consolidó el legado familiar. Hoy, su cocina sostiene a toda la familia: su esposo, su hijo y un sobrino trabajan junto a ella. “Ya somos la tercera generación. Primero fue mi mamá, ahora soy yo y mi hijo ya tiene proyectos propios”, comparte con orgullo.

El platillo que distingue a San Francisco del Rincón y que define su propuesta es el pambazo, preparado con un pan especial de la región, más suave y de mayor tamaño que el tradicional. Esta singularidad dio origen al Festival del Pan Bazo, que se realiza cada septiembre y reconoce este alimento como parte de la identidad local. “El pan es lo que nos distingue. Se hace aquí y no se parece a ningún otro”, explica.

Chely respeta la receta base —frijol y papa— y también incorpora variantes que el público solicita, como chorizo o carne molida. “El cliente manda. Yo preparo el pambazo y también me lo como. Digo que me como de mi propio veneno”, dice entre risas, reflejo de una cocina cercana y honesta.

Ser cocinera tradicional cambió su vida. Enfrentó momentos difíciles y encontró en la cocina una salida y una oportunidad. “De aquí salió para la escuela de mis hijos y el sustento de mi casa. La vida da vueltas y la cocina nos sacó adelante”, afirma.

Chely González representa a muchas mujeres que, desde la cocina popular, construyen identidad, economía familiar y orgullo comunitario. Su invitación es a probar la comida de Guanajuato, regresar por ella y reconocer que en cada platillo hay historia, esfuerzo y corazón.

Ana María Soto Vargas, cocinera tradicional de Pénjamo cuenta una historia de valor, familia y cocina con raíz

Su suegra fue quien le enseñó las bases de la cocina. Con el tiempo, la práctica y la capacitación fortalecieron su talento.

León, Guanajuato a 24 de enero del 2026.- La cocina tradicional de Guanajuato se sostiene en mujeres que transformaron su vida a partir del fogón, el aprendizaje y el orgullo por sus saberes. Una de ellas es Ana María Soto Vargas, cocinera tradicional originaria de Pénjamo, pionera del programa de Cocineras Tradicionales del estado desde 2010.

Ana María inició su camino cuando recibió una invitación para integrarse al programa. Aceptó con esfuerzo y decisión. “Al principio no fue fácil. Casi no salía sin mi esposo y tenía miedo. Con el tiempo entendió y aquí sigo”, recuerda. Formó parte del primer grupo de cinco cocineras que dieron origen a este proyecto, con un primer evento en la ciudad de Guanajuato que marcó un antes y un después en su vida.

Desde entonces, su cocina recorrió distintos escenarios dentro y fuera del país. Representó a Guanajuato en México y en el extranjero, incluso en Madrid. “Gracias a este programa conocí lo que yo valía, lo que tenía dentro. Yo cocinaba en casa, pero aquí entendí que mi cocina tenía un valor”, afirma.

Su historia también habla de aprendizaje y acompañamiento familiar. Al casarse, Ana María apenas sabía cocinar. Vendía tortas cuando era soltera y fue su suegra quien le enseñó las bases de la cocina. Con el tiempo, la práctica y la capacitación fortalecieron su talento. “La cocina tradicional me enseñó a valorarme, a valorar a las personas y a mi equipo. Los cursos y el acompañamiento nos hacen crecer”, señala.

Entre los platillos que identifican su propuesta destacan las enchiladas Tres Marías, una combinación de enchilada verde, de mole y roja, así como la cecina, indispensable en cada presentación. “Si no llevo la cecina y las Tres Marías, siento que no fui”, comenta con orgullo. Su cocina recibe reconocimiento constante por su sabor y autenticidad, algo que para ella representa años de trabajo y dedicación.

La familia acompaña su camino. Su hija participa en cada evento y comparte la vocación por la cocina tradicional. Ana María desea que también forme parte del programa y continúe el legado. “Ella siempre ha estado conmigo. La cocina se vive en familia”, dice.

Historias como la de Ana María Soto Vargas reflejan el sentido social del turismo con identidad que impulsa el Gobierno de la Gente: reconocer a quienes preservan la memoria culinaria del estado, fortalecen el orgullo comunitario y comparten, desde sus cocinas, la esencia de Guanajuato con el mundo.

Pabellón Guanajuato ¡Sí Sabe! tiene el sazón de 24 cocineras ancestrales en la Feria Estatal de León


— La cocina tradicional guanajuatense se convierte en protagonista con representaciones de las siete regiones turísticas del Estado en la Feria Estatal de León 2026, impulsada por la Visión del Gobierno de la Gente. 

León, Guanajuato a 3 de enero de 2026.- En la edición 2026 de la Feria Estatal de León —reconocida como la feria familiar más importante de México— y de la mano de la Visión estratégica de la Gobernadora de la Gente, Libia Dennise a través de la Secretaría de Turismo e Identidad nace un espacio sin precedente que honra la memoria, el legado y la identidad culinaria del estado: el Pabellón Guanajuato ¡Sí Sabe!.

 Este nuevo espacio surge como un homenaje vivo a la cocina tradicional que, a lo largo de generaciones, ha dado arraigo, orgullo y sentido de comunidad a las y los guanajuatenses.

Por primera vez en la historia de la feria, cocineras y cocineros representativos de las siete regiones turísticas del estado se reúnen en un mismo lugar para compartir con las y los visitantes la riqueza gastronómica que distingue al territorio guanajuatense. Cada región aporta su propio acervo de ingredientes, técnicas, utensilios, rituales y recetas transmitidas de manera oral, muchas de ellas preservadas dentro de los hogares, cocinas familiares y comunidades desde tiempos prehispánicos y virreinales. 

En esta primera edición participarán 24 cocineras y cocineros tradicionales representantes de las siete regiones turísticas del estado, quienes, desde sus territorios, llevan consigo saberes, historias y el orgullo de su comunidad.

El Pabellón Guanajuato ¡Sí Sabe! no solo reunirá platillos emblemáticos, sino también historias, procesos y formas de preparar los alimentos que hablan de identidad, territorio y memoria colectiva. Cada preparación será un puente entre pasado y presente, entre tradición y contemporaneidad, permitiendo al público comprender que la gastronomía no es únicamente una práctica alimentaria, sino un patrimonio cultural que fortalece el sentido de pertenencia y comunidad.

Uno de los elementos más representativos que tendrá presencia en este espacio será la tortilla ceremonial otomí, una de las expresiones más simbólicas de la cultura hñähñu y un referente espiritual, comunitario y cultural, especialmente en municipios como Comonfort, Tierra Blanca y distintas zonas del noreste del estado. Esta tortilla, hecha a mano con maíz nativo, se decora antes de cocerse mediante sellos de madera o pintaderas que imprimen figuras rituales. 

Los diseños representan elementos de la cosmovisión otomí, como El maíz, símbolo de vida y sustento, el sol y la luna, símbolos del equilibrio y el tiempo, flores y aves, asociadas a la naturaleza y la protección, motivos vinculados a la fertilidad y al agradecimiento a la tierra.

Su elaboración forma parte de ceremonias comunitarias y celebraciones de profunda relevancia social. Es un acto colectivo encabezado principalmente por mujeres cocineras tradicionales, quienes resguardan y transmiten este conocimiento de generación en generación, fortaleciendo los lazos familiares y comunitarios.

A lo largo del recorrido por el pabellón, el público podrá conocer más sobre el uso ritual y cotidiano de ingredientes originarios del estado, la preparación de moles, salsas y guisos tradicionales, así como recetas que incorporan productos endémicos tales como hierbas aromáticas locales, variedades de chiles, granos, frutos, insectos comestibles y maíces nativos. Cada demostración permitirá reconocer el valor cultural, agrícola y simbólico de los alimentos que forman parte del paisaje gastronómico de Guanajuato.

El pabellón se consolida como una plataforma estratégica para poner en valor, preservar y promover la gastronomía tradicional guanajuatense, contribuyendo a la transmisión intergeneracional de saberes y prácticas culinarias. 

Al mismo tiempo, impulsa la visibilización del trabajo de las y los portadores del patrimonio gastronómico —cocineras, productores, artesanos del alimento y guardianes de la tradición— cuyo esfuerzo y conocimiento mantienen vivas prácticas ancestrales que conforman el tejido cultural del estado.

Además de la degustación de platillos, el espacio ofrecerá demostraciones culinarias, expresiones culturales, narrativas de tradición oral y venta de productos locales, generando un ambiente de aprendizaje, reflexión y disfrute para las familias, visitantes y turistas. 

El objetivo es que el pabellón se convierta en un referente anual dentro de la feria, un punto de encuentro que celebre la diversidad gastronómica del estado y que sensibilice al público sobre la importancia de respetar, proteger y fortalecer este patrimonio vivo.

El Pabellón Guanajuato ¡Sí Sabe! estará ubicado en el corazón de la Feria Estatal de León, dentro de la zona de la calzada gastronómica, a la altura de la Plaza Bicentenario, para garantizar un acceso cercano y una experiencia integral para los asistentes.

Con este nuevo espacio, Guanajuato reafirma que su gastronomía es más que sabor: es herencia, identidad y un puente vivo entre las raíces del pasado y el porvenir de las nuevas generaciones.

Los municipios que participarán en el pabellón Guanajuato ¡Sí Sabe! Son:  

Ocampo

San José de Iturbide

León 

San Francisco del Rincón 

Pénjamo 

Celaya

Dolores Hidalgo 

Irapuato

Apaseo el Grande 

Romita

Yuriria

Comonfort 

Acámbaro 

Purísima del Rincón 

Valle de Santiago

San Luis de la Paz 

Guanajuato

Salvatierra

Juventino Rosas 

San Diego de la Unión