
• Niñas y niños del Jardín de Niños Juan Aldama transformaron la Reseña de San Miguel en una experiencia de aprendizaje.
• Historia, identidad y sentido de pertenencia se fortalecen desde las aulas a través de las expresiones culturales de cada comunidad.
San Miguel de Allende, 05 de octubre de 2026.- Hay tradiciones que se cuentan y otras que se aprenden viviéndolas. En el Jardín de Niños Juan Aldama, 111 niñas y niños de todos los grados hicieron suya una de las expresiones culturales más representativas de San Miguel de Allende al participar en la Reseña de San Miguel 2026.
El patio escolar se convirtió en un espacio para mirar al pasado desde los ojos de la infancia. A través de representaciones, música, danza y elementos tradicionales, cada grupo participó en la recreación de distintos momentos y símbolos relacionados con las fiestas regionales de la ciudad.
Las niñas y los niños conocieron y representaron expresiones como el permiso, la palabra y las danzas, además de los preparativos de los xúchiles y otros elementos que forman parte de esta celebración. La experiencia continuó con representaciones del mercado, el ferrocarril, las estrellas y las mojigangas, estas últimas reconocidas dentro de la propia reseña como un ícono de la vida de San Miguel de Allende.
Para Rosa Nely Lara Ruvalcaba, directora del Jardín de Niños Juan Aldama, acercar estas expresiones a las infancias permite que aquello que forma parte de la historia de su comunidad siga teniendo significado para las nuevas generaciones. “Queremos que nuestras niñas y niños conozcan sus raíces desde pequeños, pero sobre todo que las vivan, que sepan por qué están aquí y qué significan para su comunidad. Cuando participan, preguntan, bailan y preparan cada representación, la tradición deja de ser algo que solamente les contamos y se convierte en algo que sienten suyo”, compartió.
La participación de estudiantes de todos los grados convirtió la actividad en un ejercicio colectivo de aprendizaje, donde docentes y familias acompañaron un proceso que vinculó la educación preescolar con la memoria, la identidad y el sentido de pertenencia.
Rodolfo Prieto Nieto, encargado de la Delegación Regional I, acompañó a la comunidad educativa y reconoció el trabajo realizado desde las escuelas para generar experiencias que permitan a niñas y niños conocer el lugar donde viven y fortalecer los vínculos con su comunidad.
“Ver a niñas y niños apropiarse de estas tradiciones nos recuerda que la identidad también se construye desde la escuela. Hoy no sólo conocieron una parte de la historia de San Miguel de Allende; la vivieron, la compartieron y seguramente llegarán a casa queriendo saber más”, dijo Rodolfo Prieto Nieto.
Uno de los elementos centrales fueron los xúchiles, elaborados tradicionalmente a partir de estructuras de madera y carrizo, con cucharilla y flores de cempasúchil, cuya presencia forma parte de las expresiones que acompañan estas celebraciones.
Así, entre colores, movimiento, música y curiosidad infantil, una tradición que ha pasado de generación en generación encontró nuevas voces para contarla.
La Reseña de San Miguel en el Jardín de Niños Juan Aldama mostró que preservar la cultura también puede comenzar en un salón de clases, cuando niñas y niños tienen la oportunidad de conocerla, comprenderla y hacerla parte de sus propias experiencias.











