• El proyecto desarrollado durante tres meses llevó agua caliente, mediante el aprovechamiento de energía solar, a la comunidad El Jagüey, en Romita.
• La iniciativa obtuvo el segundo lugar nacional de “Somos el Cambio – PRS” y fortaleció habilidades para resolver problemas, tomar decisiones y trabajar en equipo.
León, Guanajuato, 12 de septiembre de 2026.— Botellas de PET y contenedores de plástico que podían convertirse en desechos tuvieron un destino distinto: adolescentes del Centro de Internamiento Especializado para Adolescentes de Guanajuato los utilizaron para construir calentadores solares y llevar agua caliente a habitantes de la comunidad El Jagüey, en Romita.
La iniciativa obtuvo el segundo lugar nacional en el programa “Somos el Cambio – PRS”, con una propuesta que combinó el aprovechamiento de materiales reciclables y energía solar para atender una necesidad concreta de una comunidad con acceso limitado a este servicio.

“Somos el Cambio” es una iniciativa de emprendimiento social que cada año convoca a niñas, niños, jóvenes y personas adultas de México a desarrollar proyectos con impacto positivo en sus comunidades. Su metodología se basa en cuatro etapas: Siente, Imagina, Haz y Comparte.
Durante tres meses, las y los adolescentes identificaron problemáticas de su entorno, eligieron una en la que podían intervenir y diseñaron una alternativa. Después se organizaron, involucraron a más compañeros y construyeron los calentadores hasta llevar la propuesta a la práctica.
El proyecto contó con el acompañamiento de la Secretaría de Seguridad y Paz, a través de la Dirección General de Reintegración Social para Adolescentes.

El calentador solar elaborado, fue entregado a una familia de la comunidad de El Jagüey en León, Guanajuato. La experiencia permitió abordar el cuidado del medio ambiente desde la práctica, reutilizar materiales que podían convertirse en residuos y aprovechar la energía solar para producir agua caliente.
El proceso también fortaleció capacidades como la toma de decisiones, la organización, el trabajo en equipo, la responsabilidad y la búsqueda de soluciones ante necesidades concretas.

El segundo lugar nacional reconoce así dos dimensiones del proyecto, el beneficio generado para una comunidad y el proceso formativo de las y los adolescentes que participaron.
Las actividades desarrolladas en el Centro de Internamiento buscan que los aprendizajes adquiridos trasciendan su estancia y puedan trasladarse a su vida cotidiana, sus relaciones familiares y su regreso a la comunidad.

La Secretaría de Seguridad y Paz continuará impulsando, a través de la Dirección General de Reintegración Social para Adolescentes, herramientas educativas, formativas y de participación que fortalezcan capacidades personales y sociales, así como los vínculos familiares y comunitarios.