Hay una llamada que puede cambiarlo todo. A veces es apenas una voz temblorosa preguntando “¿Me puedes escuchar?”, y otras veces es un mensaje de WhatsApp escrito con mucho miedo. Detrás de cada una hay una persona joven que decidió no quedarse en silencio. Y del otro lado, desde hace meses, hay alguien dispuesto a escuchar.
Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, fecha que busca crear conciencia y movilizar acciones ante esta problemática de salud pública.
En Guanajuato, esta conmemoración se respalda con una estrategia que mes con mes teje una red de contención para las juventudes del estado.
Desde inicios de año, el Gobierno de la Gente, a través del Instituto de las Juventudes, ha impulsado el trabajo en cuidados de la salud mental, con el firme propósito de que cada vez existan menos situaciones de emergencia entre las y los jóvenes guanajuatenses.
En mayo se inauguró el Centro de Orientación y Escucha Juventudes, un espacio de atención socioemocional y preventiva para jóvenes de 18 a 30 años, con orientación, escucha activa y acompañamiento profesional vía telefónica y WhatsApp.
A esto se suma el (CIPAC), con atención psicológica especializada, tres vías distintas con el compromiso de que ningún joven se quede sin quien lo escuche.
Los números detrás del acompañamiento
Entre abril y el 19 de agosto, el COEJ brindó 915 atenciones telefónicas, un dato que confirma su papel como servicio estratégico de información, orientación y acompañamiento.
Las juventudes de 18 a 30 años fueron, mes con mes, quienes más recurrieron a esta línea, con porcentajes que se mantuvieron por encima del 68% .
Las mujeres jóvenes representaron la mayoría de las personas atendidas, con 615 de las 853 atenciones registradas por sexo, frente a 236 hombres.
León y la capital del estado concentraron la mayor parte de las llamadas, aunque la escucha llegó también hasta San Francisco del Rincón, Irapuato, Cortazar, Yuriria y Santa Cruz de Juventino Rosas, Abasolo, Apaseo el Grande, Salamanca y Salvatierra entre otros municipios.
¿De qué hablan las y los jóvenes cuando llaman? Principalmente de regulación emocional y conductual (21.5%), de ansiedad y miedo (14.4%) y de duelos o pérdidas significativas (10.1%).
Uno de los datos que dan sentido a esta labor: 4.4% de las llamadas involucraron conducta autolesiva, una cifra que no se lee como una estadística más, sino como la razón misma por la que este canal permanece abierto, activo y disponible.
En paralelo, el CIPAC atendió a 567 personas canalizadas para recibir atención psicológica especializada, en su mayoría también jóvenes de entre 18 y 30 años (entre el 78.9% y el 98.5% según el mes). La modalidad remota fue la preferida, con 62.9% de los casos, lo que habla de un servicio que se adapta a las formas en que las juventudes de hoy buscan ayuda.
Las principales causas de canalización fueron las dificultades para enfrentar situaciones cotidianas y del ámbito laboral (34.9%), las dificultades afectivas como ansiedad, tristeza o depresión (28.4%), y las dificultades en relaciones interpersonales y educativas (15.2%). Un 12.0% de los casos se relacionaron con duelos, pérdidas o crisis evolutivas, y un 5.9% con situaciones de violencia.
El seguimiento por WhatsApp, por su parte, ha mostrado un crecimiento sostenido: de 47 mensajes en mayo se pasó a 130 en junio, un pico de 276 en julio y 130 más durante agosto, evidencia de que este canal se ha consolidado como una herramienta complementaria de acompañamiento.
Prevenir es la tarea de todos
Septiembre es, por definición, un mes de tarea colectiva. Prevenir el suicidio no es responsabilidad de una sola institución, sino un compromiso que se construye llamada por llamada, sesión por sesión, mensaje por mensaje.
Los datos del COEJ y el CIPAC no solo documentan un servicio en funcionamiento, documentan a cientos de jóvenes que, en un momento de crisis, encontraron una puerta abierta en lugar de una puerta cerrada.
El Instituto de las Juventudes de Guanajuato reitera, en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que su compromiso con la salud mental de las juventudes guanajuatenses no se detiene en una fecha conmemorativa, es una labor cotidiana que se sostiene con evidencia, con presencia territorial y, sobre todo, con la disposición de escuchar sin juzgar.
Porque a veces, la diferencia entre una crisis y una recuperación es simplemente que alguien esté ahí para responder.



