Guanajuato cierra el Mes de las Juventudes entre máscaras, aplausos y el legado de una tradición que sigue viva

  • A través del Eje Vocación, el Instituto de las Juventudes llevó a las nuevas generaciones un espacio donde el arte urbano, el freestyle, la cultura y el deporte se encontraron.
  • Entre rimas, murales, máscaras y campanazos, “Leyendas del Ring” reunió a distintas generaciones para celebrar una tradición que forma parte de la identidad cultural de Guanajuato.

“La arena estaba de bote en bote la gente loca de la emoción” menciona la letra de la popular canción de la Sonora Santanera y justamente un ambiente lleno emoción y júbilo se vivió en el evento “Leyendas del Ring” organizado por Juventudes.

“¡Lucharán a dos de tres caídas, sin límite de tiempo!”. La frase que tantas veces ha encendido las arenas mexicanas volvió a escucharse en León, donde niños, jóvenes, adultos y abuelos se reunieron para vivir una noche de máscaras, aplausos y tradición.

El espacio de canchas de basquetbol de CODE León 1 se convirtió en arena de lucha libre para reunir a más de 800 personas.

Un viaje a través de las generaciones.

Los niños gritaban con emoción en los hombros de sus papás, jóvenes y adultos aplaudían con fuerza a sus héroes y los abuelitos sonreían con nostalgia al recordar los viejos tiempos de la lucha libre.

Muchos de ellos con su máscara de su luchador favorito y playeras de sus ídolos del pancracio entre un apoyo constante a sus favoritos y gritos con mensajes de poco amor al bando rival.

La noche, organizada por el Instituto de las Juventudes a través del Eje Vocación, también abrió espacio para las expresiones del arte urbano. La función arrancó con batallas de freestyle, donde jóvenes exponentes hicieron de las rimas una forma de expresión y demostraron su talento frente al público.

Mientras avanzaba la jornada, el arte urbano tomó también uno de los muros del recinto con una obra dedicada a una de las dinastías más reconocidas de la lucha libre mexicana.

Sin duda uno de los momentos más representativos fue la aparición en el ring de Santo Jr quien expresó su emoción en la develación del mural hecho por los artistas urbanos locales que “Solvo” y “Peck”.

Un lienzo que quedará a la posteridad y plasma el legado de su abuelo el enmascarado de plata, su padre el hijo del Santo y el luchador que busca mantener viva la historia.

“Me honra muchísimo poder compartir este espacio artístico con el Santo, el Enmascarado de Plata y con el Hijo del Santo. Humildemente, les agradezco mucho por tenerme por primera vez en mi vida en un mural. ¡Que vivan las artes, que viva la educación, que viva el deporte y, sobre todo, que viva nuestra gran herencia nacional: la lucha libre!”, expresó.

La directora general del Instituto de las Juventudes, Regina Trujillo, “La Voz de las Juventudes”, destacó que llevar esta tradición a las nuevas generaciones también significa hablar de identidad.

“Hoy estamos hablando con las juventudes de identidad, y qué mejor que pasar esta herencia de generación en generación. En este recinto no solamente hay juventudes: hay abuelos, abuelas, papás, mamás y niños que llevan en las venas lo que significan las Leyendas del Ring”, señaló.

Con el mural develado y el público listo, llegó el momento de las luchas. La campana sonó y el cuadrilátero se convirtió en el centro de todas las miradas.

La primera contienda enfrentó a Brujo Negro, Dark Funeral y Estruendo contra Chucky, Henry Reyes y Korio, bajo la conducción del referee Erick el Hermoso.

Después llegó la segunda lucha, con Kabuki, Macala y Murdey Kay Jr. frente a Arkangel, Mini Bobby Lee y Guerrero Marvel.

Cada bofetada en el pecho sonó como un trueno. Cada vuelo desde la tercera cuerda dejaba a todos sin respiración.

La pasión de los luchadores maduros demostró que el amor por el ring nunca envejece y el arrojo de las jóvenes promesas fue la combinación perfecta para una noche redonda de lucha libre.

El público premió el esfuerzo de los veteranos arrojando monedas al ring, una vieja tradición de respeto.

Un ejemplo de adultos mayores que se llevaron la noche fue la señora Martha quien no se cansó de constantes gritos para apoyar al bando técnico y hacer sufrir a los rudos.

Su actitud se ganó el subir al ring por parte del Santo Jr y el aplausos de todo el respetable.

De pronto llegó el turno de la lucha estelar y las luces se apagaron.

La música sonó con fuerza y apareció El Santo Jr. portando la legendaria máscara de plata y una vistosa y elegante capa roja que lucía la imagen de la Virgen de Guadalupe.

El grito de la afición fue unánime. Los niños señalaban asombrados y los adultos mayores aplaudían con lágrimas en los ojos.

Fue como ver al “Enmascarado de Plata” revivir una vez más sobre todo cuando con una reverencia en el ring agradeció al público reunido por la gran función.

Santo Jr. y Cosmos se enfrentaron a H. de Fhisman y Volcán en la lucha estelar, en un combate que mantuvo la emoción hasta el último momento. Como manda la tradición, no faltaron los gritos de “¡Técnicos!” y “¡Rudos!” desde las gradas.

Al final, fueron los técnicos quienes se llevaron la victoria, desatando la celebración entre sus seguidores.

Pero el último campanazo no significó el final. Afuera del ring, cientos de personas hicieron fila para acercarse a Santo Jr., tomarse una fotografía y llevarse a casa un recuerdo de aquella noche.

Para Regina Trujillo, este encuentro fue también una oportunidad para generar espacios donde las juventudes puedan encontrarse con el arte, la cultura y el deporte.

“Hoy estoy muy contenta de poder brindar un espacio de expresión y de poder hablar de las juventudes, porque este mes es el Mes de las Juventudes. Lo que logramos con este gran eje de educación, cultura y deporte es darles identidad a través del arte urbano”, afirmó.

Así, entre máscaras, murales, rimas, aplausos y campanazos, Guanajuato cerró el Mes de las Juventudes. “Leyendas del Ring” fue más que una función: fue un encuentro entre generaciones alrededor de una tradición que sigue viva, que forma parte de nuestra cultura y que demuestra que hay historias que, aunque pasen los años, nunca dejan de emocionar.

Porque la lucha libre también es memoria, identidad y encuentro y en Guanajuato, esa historia se sigue llevando en el corazón.

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