

Dolores Hidalgo C. I. N., Gto., 23 de marzo de 2026.- Cerca de 80 niñas y niños de preescolar alternativo, provenientes de comunidades rurales de Dolores Hidalgo, recibieron juguetes gracias a una colecta organizada por estudiantes de la Secundaria Técnica No. 4, una acción que demuestra cómo la participación estudiantil puede traducirse en beneficios reales para la niñez.
La iniciativa, impulsada por el equipo de República Escolar, logró reunir apoyos para niñas y niños de Galancillo, Los Hernández, El Prieto, Las Fuentes, La Esperanza, Noria Nueva, El Jaltomate y Potrero de Jesús, llevando no solo juguetes, sino momentos de alegría y cercanía a quienes más lo necesitan.
Más allá de la entrega, las y los estudiantes decidieron dar un paso adicional. Acompañados de autoridades educativas, visitaron el preescolar Manuel Flores, en la comunidad de Los Hernández, donde convivieron con las y los pequeños beneficiados, convirtiendo la acción solidaria en una experiencia directa de empatía y aprendizaje.
Desde la voz estudiantil, Emily Maite Contreras, presidenta de República Escolar, compartió el significado de esta experiencia: “Nos gusta ayudar y saber que con algo que parece pequeño podemos hacer felices a otros niños. Esto nos motiva a seguir organizando actividades que ayuden a nuestra comunidad”.
Estas acciones, además de generar un impacto inmediato, fortalecen la formación integral del alumnado; para el director del plantel, Pedro Arnulfo Longinos, representan el tipo de aprendizaje que trasciende el aula: “Nos sentimos profundamente orgullosos de nuestro alumnado. Este tipo de iniciativas promueven el liderazgo, las buenas acciones y el ejemplo que queremos ver en nuestra comunidad escolar”.
En ese sentido, el Delegado Regional I, Armando Rangel Hernández, destacó que este tipo de experiencias consolidan una educación con enfoque humanista, al formar estudiantes con valores, empatía y liderazgo, capaces de generar un impacto positivo en su entorno.
En Guanajuato, la educación trasciende el aula cuando las y los estudiantes se convierten en agentes de cambio, demostrando que la formación en valores no solo se enseña, sino que se vive y se refleja en acciones que transforman la vida de otras niñas y niños.













