Homenajearán a maestros de Guanajuato

[wzslider autoplay=»true»]-Recibirán reconocimientos por 40 y 30 años, además por destacada participación en la evaluación docente

 

Este viernes el Gobierno del Estado por medio de la Secretaría de Educación de Guanajuato homenajeará a más de 56,900 maestros que atienden a más de un millón 330 mil estudiantes en 10,815 escuelas del nivel básico.

122 maestros de Guanajuato serán homenajeados por 40 años de labor y 1,312 por 30 años, junto con los 8 maestros más destacados en Evaluación al Desempeño Docente.

Por trayectoria, serán entregadas las preseas maestro Ignacio Manuel Altamirano (por 40 años) y maestro Rafael Ramírez (por 30 años), ello además de un estímulo económico para cada docente, con un monto global en suma de poco más de 84 millones 800 mil pesos.

Guanajuato resultó con el segundo mejor lugar a nivel nacional en la evaluación al desempeño docente en educación básica, por encima de la media nacional, con 53.77 por ciento en los niveles bueno y destacado.

30 años de vocación

El esfuerzo constante se refleja en 30 años de labor docente del maestro Elpidio Bernal Hernández, quien labora en la escuela primaria Ignacio Zaragoza; él será premiado con el mediante el galardón “Medalla al Mérito Maestro Rafael Ramírez 2016“, reconocimiento que cada año es entregado por la Secretaría de Educación.

El maestro comentó que seleccionó esta carrera porque le agrada trabajar en la enseñanza, convivir con los alumnos, enseñarles lo que uno conoce y sabe, y compartir las clases con ellos.

Una de sus grandes satisfacciones es que alumnos que tuvo en primaria en quinto y sexto grados, forman parte ahora del magisterio, “son mis propios compañeros y me siento orgulloso de tenerlos, platicar anécdotas con ellos, lo que vivimos y los retos que enfrentan ahora también, comprenden la situación y entienden el por qué yo los corregía y les llamaba la atención, para que ellos escogieran la mejor opción de saber hacer mejor las cosas. “

Recuerda de manera especial a su alumna Rosi que fue ATP (asesor técnico pedagógico) “igual que yo, compartíamos en la misma zona 177 y recordábamos las funciones , ella realizaba unas actividades cuando hacíamos visitas de escuelas y yo otras. Y eso me enorgullece, que una alumna de pronto se convierta en mi mano derecha.”

Para el maestro es un gran reto estar frente a su grupo, “un gran compromiso sobre todo para darle a cada uno lo que requiere y necesita de acuerdo a la atención, porque intervienen muchos factores: desde casa, los valores y la gran heterogeneidad de los chicos pues tenemos que darle a cada cual lo que necesita de acuerdo a su estilo y ritmo de aprendizaje.”

Ahora que va a ser galardonado se siente muy contento.

”Nunca pensé llegar a esta fecha, la veía primeramente muy lejos y sin embargo Dios me ha dado la oportunidad de llegar a estos 30 años de servicio que espero haya favorecido a la gran cantidad de alumnos que estuvieron conmigo durante todos estos años. Para mí es una satisfacción ver a mis chicos alumnos, ahora padres de familia, maestros, doctores, enfermeras, que han contribuido también a la sociedad y recuerdo gratos momentos con ellos cuando estaban conmigo en la escuela primaria.”

Por último agregó un mensaje a sus compañeros maestros: “Todos tenemos semillas que hemos sembrado y que han dado fruto tarde o temprano; y sin embargo pues el trabajo es arduo, pero deja una huella inolvidable en nuestros chicos y en nuestras vidas”.

Destaca en Evaluación Docente

“Es gratificante que reconozcan tu esfuerzo, dedicación, labor frente al grupo, evidencias de alumnos, a través de la Evaluación Docente, que realiza la Secretaría de Educación”, dijo la profesora de primaria María Guadalupe Segoviano Olvera, quien fue reconocida por la SEP al realizar un examen destacado en la Evaluación Docente.

Menciona la profesora que primeramente el director de escuela evaluó el cumplimiento de responsabilidades como puntualidad, asistencia, trabajo con grupo, normatividad.

Una segunda etapa la evaluación consistió en subir evidencias de los trabajos realizados con los alumnos, fotografías. Labor practicada con alumnos destacados y no destacados que requieren apoyo.

El examen que realizaron fue de 8 horas, en donde la evaluación versó sobre conocimientos y prácticas pedagógicas, posteriormente sobre la planificación de las clases.

Para reconocer su buen desempeño fueron invitados e invitadas al edificio de la Secretaría de Educación 5 profesores de cada uno de los Estados de la República Mexicana en donde se aplicó la Evaluación Docente, donde las recibió el titular de la dependencia Aurelio Nuño Mayer.

Considera que es necesaria la Evaluación Docente, porque el profesor debe estar en continuo crecimiento.

Ella actualmente trabaja en la Primaria Alberto Terán y en la Francisco I. Madero.

 

30 años en la formación de Niños y Jóvenes

El maestro Alejandro Aranza Vázquez, inició su actividad como profesor el 16 de octubre de 1985, en la Escuela Técnica #6 de Acámbaro, donde permaneció por 5 años, para posteriormente continuar con su desarrollo profesional en la Escuela Técnica 45 de Valle de Señora de la ciudad de León en donde llevaba 25 años en la docencia al llegar, en el año de 1990, para cumplir el 16 de octubre 31 años de servicio.

Comenta que su vocación es familiar, porque un tío lo invitó a trabajar cuando él estudiaba Ingeniería Industrial en Producción en el Tecnológico de León, además de realizar sus estudios en la Normal Superior de Guanajuato Licenciatura en Educación Secundaria con especialidad en Matemáticas y posteriormente realizar una maestría en Pedagogía.

Para dar clases en los Talleres, estudió para técnico en Sistemas Eléctricos del Automóvil, Técnico en Mecánica Automotriz, iniciándose como docente en el Taller de Mecánica de Combustión Interna.

Su satisfacción es que llega como docente en plenitud a sus 30 años de servicio y 52 años de edad, además con un expediente limpio en la Secretaría de Educación de Guanajuato.

Actualmente es un reto mantenerse en constante preparación, explicó.

“Uno de los aspectos más importantes de mi trabajo es haber podido contribuir a la formación de niños y jóvenes no tan sólo en el aspecto de conocimientos, sino también con ejemplo de vida que pudieran fortalecer los valores que de entrada aprenden en casa o en otros espacios académicos. Y que quedara grabado en la memoria de los que pasaron por nuestras aulas”, dijo.

Ver con el paso de los años esa transformación de alumnos que muchas veces fueron inquietos, encontrarlos como exalumnos ya como padres de familia, o con alguna profesión como abogados doctores o enfermeros que con agrado se acuerdan de ti, enseguida te reconocen y se acuerdan de lo que se les enseñó. No tan sólo los regaños, sino con paciencia y atención.

Ser maestro no solamente es verificar que estén asistiendo y registrarlo en una lista, que estén quietos a la hora de honores a la bandera o hacer que lean y memoricen algunos conceptos, números o formulas, sino es contagiarles el entusiasmo por aprender por ellos mismos, el superar obstáculos y las barreras no sólo en la escuela con el trabajo diario, las barreras de la vida.

Es inculcarles que el fin de la enseñanza no es solamente pasar exámenes y lograr aprendizajes. Se trata más bien de construir una vida de bienestar para ellos, para sus familias, para su comunidad.

“Hoy las nuevas generaciones llegan a un mundo tecnológico en el que aprenderán y producirán de forma distinta a lo que nosotros hicimos, por lo cual requieren desarrollar otras habilidades que les permitirán adaptarse a un nuevo contexto global y más abierto, que no aprisiona el conocimiento, sino que lo comparte y busca una retroalimentación permanente, eso nos plantea a nosotros nuevos retos que estamos dispuestos a enfrentar y a aprender junto con nuestros alumnos”, precisó, al señalar que como maestro, su propósito es seguir abriendo nuevas brechas y reaprender del conocimiento.

Como una segunda famllia

La maestra Adriana Carmona Vázquez recuerda con mucha alegría aquellos años en los que le tocó estar en sitios en donde no había servicios públicos, como luz y agua, pero sí convivencia muy estrecha entre maestros con alumnos, padres de familia y la comunidad en general, a tal grado de sentirlos como su segunda familia.

Actualmente labora en la escuela primaria Ignacio Ramírez. Y recibirá la Medalla al Mérito Maestro Rafael Ramírez 2016.

Comenta que “mi experiencia con los niños ha sido muy grata; sin embargo en estos últimos 10 años ha cambiado la actitud de los alumnos, probablemente por las múltiples ocupaciones de los padres de familia, que la mujer también sale a trabajar; sin embargo hay padres de familia que sí apoyan y son mayoría, están al pendiente de sus hijos. La base de la familia y la educación está en su casa, nosotros solamente los guiamos.”

Recuerda que “cuando yo estuve en primer grado, yo no fui a preescolar. Me acuerdo de una maestra que Dios la bendiga, sabrá Dios si viva, pero me acuerdo que se apellidaba Salas, yo la veía a ella cómo se dedicaba con nosotros y como que de allí me nació el gusanito; y luego mi mamá jugaba conmigo a la escuelita, ella era mi maestra y luego revertía los papeles, luego me decía ahora vas a ser tú la maestra, ándale, califícame a ver si yo estoy bien; entonces todo eso me motivó, siento que mi profesión, el estar aquí es por la semillita que me sembraron esa maestra y mi mamá.”

Tiene tantas satisfacciones de muchos de sus exalumnos que ya son profesionistas; pero platica de manera especial de Cristian que vive en Estados Unidos, quien cada día del maestro se acuerda de ella y le llama recordándole el por qué la estima tanto, le dice que gracias a ella le interesaron las matemáticas. “Esas anécdotas de vida se le quedan en el corazón de uno de maestro.”

Una gran emoción que experimenta es cuando explica algún aprendizaje y que los niños, sobre todo los que van más atrasaditos, sean los primeros que digan: maestra ya le entendí, es bien fácil; también cuando las madres de familia le reconocen su trabajo.

Para ella es un logro ser galardonada, es una meta “darle gracias a Dios que a mí me permitió llegar a esto, porque cuántos de nosotros nos quedamos en el camino, ahora le pido a Dios que me deje llegar al término de esta meta, porque la labor del maestro no es fácil, estamos ante vidas, seres humanos que piensan y que razonan.”

 

Somos como sus papás

La maestra Dinorha Ruiz Pedraza quien Labora en la escuela primaria Ignacio Ramírez, será galardonada con la “Medalla al Mérito Maestro Rafael Ramírez 2016“.

Sus motivos para decidir como profesión la docencia son que: le gusta la convivencia con los niños, y dos maestras que fueron su inspiración; le encantaba cómo ellas daban su clase y cómo trataban a los niños. “me dije: un día quiero ser como ellas”.

Comparte anécdotas, que le han dejado satisfacciones: “nunca voy a olvidar a un niño con TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad). Con él trabajé tres o cuatro años y por lo regular era un niño un tanto agresivo, como que no sabía cómo aprender. Me dediqué bastante a él, le di mucho tiempo. Ya terminó la primaria, aprendió a ser autosuficiente. Con él tuve de todo: lloramos, cantamos, en una ocasión hasta me tiró porque hacía tantos berrinches pero era por su condición y le hacía falta el afecto. Y eso a uno le llena, que los niños nos permitan no sólo enseñarles sino también formar parte de su yo interno, ayudar a su autoestima”.

La maestra trabajó 16 años en comunidad y fueron para ella unos años maravillosos, también reconoce que trabaja a gusto en la escuela urbana.

Para ella es un gran compromiso estar frente a un grupo, “ya que se trabaja con materia humana y ese gran compromiso lo transformo en cariño, en protección, también en aprender a exigir.”

Lo que ella quiere es que los niños aprendan pero no con maltrato, sino por el contrario a través del juego, platicar mucho con ellos, ya que les gusta platicar lo que viven diariamente, sus dudas. “Como que uno es el segundo papá, el confesor probablemente, porque travesuras y tantas cosas que hacen vienen aquí con nosotros y eso es algo que a nosotros nos llena, que ellos nos tomen en cuenta, que nos pidan nuestra opinión, nos llena porque nos convierte en personas importantes en la vida de ellos.”

El ser galardonada por sus 30 años de servicio representa una satisfacción muy grande, muy hermosa por poder haber cumplido esos años. “Uno nunca sabe lo que pueda suceder mañana, yo siempre veía muy lejos esta fecha , siento que todavía tengo mucho que dar, y es algo muy gratificante el decir ya son 30 años en el magisterio que se han pasado muy rápido y es una gran satisfacción. Yo soy una maestra muy orgullosa de serlo, yo pienso que el magisterio es una carrera muy hermosa y vale la pena seguir luchando por ella.

 

“Es un gran orgullo”

Rosa María Ávila Reséndiz, quien reconoce ser maestra de vocación y labora como directora en la escuela Nicolás Bravo de La Esperanza, será galardonada por sus 30 años de servicio.

Para ella es una gran emoción estar frente a un grupo, ya que como directora sólo ocasionalmente lo hace y menciona que eso la llena de energía.

Su trayectoria laboral siempre ha sido en escuelas rurales y ha tenido una satisfacción muy grande por trabajar con los niños, sobre todo cuando un niño aprende. “Nosotros como maestros tenemos esa responsabilidad y aparte un compromiso con los alumnos, el cual considero el más importante”.

Menciona que aprendió mucho de sus directores que la han enseñado a trabajar. Y se siente muy satisfecha de su trabajo con los alumnos y los padres de familia, no recuerda haber tenido experiencia malas. “Yo pienso que tanto el padre de familia necesita respeto, como nosotros los maestros, si le damos respeto a los padres de familia en esa medida nos ganamos su respeto”.

Una anécdota que recuerda es cuando trabajaba en la comunidad de La Ortiga, municipio de Acámbaro, Gto. “en aquellos entonces cuando no había ni agua, que nos veníamos caminando. El día del maestro nos veníamos con aquellos regalos de los niños, que consistían en pitahayas, plátanos; no son regalos valiosos pero es una satisfacción muy grande.”

Otra experiencia laboral que le dejó una huella imborrable es la de un alumno muy inquieto que el 14 de febrero le regaló un corazón “me dice: maestra yo sé que usted me regaña y me llama la atención y yo este día le quiero decir que le agradezco todas esas llamadas de atención porque sé que es por mi bien y de hoy en adelante me voy a portar bien.”

Para la maestra ser docente es una actividad muy trascendente, porque se trabaja con seres humanos y los van orientando y formando; “nosotros como maestros a veces conocemos más a los niños que los padres de familia, estamos más cerca de ellos, los niños nos cuentan todo lo que pasa en su casa y yo siempre digo mis niños, mis hijos, mis príncipes; inclusive mis hijos me dicen: mamá tú quieres más a los niños que a nosotros. Le digo: hija, es que es parte de nuestro trabajo. Los niños me emocionan mucho y tengo mucho acercamiento con ellos.”

Aconseja a los futuros docentes que piensen que la labor como docentes es difícil pero no imposible.

“Busca la forma de cómo el niño trabaja, modos o formas para que el niño aprenda. Ésa es nuestra labor, tenemos que buscarle de una forma u otra. Los niños son el futuro de nuestro país y que no decaigamos, que siempre estemos adelante con los niños”

Llegar a estos años de servicio le representa una gran satisfacción porque todavía se siente con muchas energías de seguir trabajando y agradece a la Secretaría de Educación por reconocerle su esfuerzo y motivarla. “yo me siento muy contenta y muy orgullosa de ser maestra”.

 

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