Tamiz Auditivo Neonatal

SSG informa acciones para prevención y detección oportuna de alguna forma de discapacidad auditiva

Guanajuato, Guanajuato, 13 de marzo de 2024. El Sistema de Salud de Guanajuato informa  acciones para la prevención y detección oportuna de alguna forma de discapacidad auditiva.

      Entre la población infantil, la hipoacusia (disminución del nivel de audición por debajo de lo normal) es el defecto congénito más frecuente, superando al Síndrome de Down y la parálisis cerebral infantil, con una prevalencia confirmada, de 1 a 3 por cada mil nacimientos en el contexto internacional.

     En el estado de Guanajuato se ha realizado el Tamiz Auditivo Neonatal desde el año 2010; con el objetivo de asegurar la detección oportuna, el diagnóstico temprano y la atención integral de los niños y niñas con discapacidad auditiva.

      A lo largo de estos años que se ha realizado el tamizaje auditivo en los recién nacidos, se han fortalecido las unidades hospitalarias con equipos portátiles de emisiones otacústicas, contando actualmente con 57 equipos, que se encuentran distribuidos en hospitales de especialidad, hospitales generales, hospitales comunitarios y CAISES además de brindar capacitación al personal de salud con la finalidad de otorgar servicios de calidad.

      En el Hospital de Especialidades Pediátricas, se cuenta con personal especializado en la atención a niños con algún problema de audición y en su caso hacerles un implante coclear sin costo.

     Este tipo de atenciones contribuyen a la detección oportuna y la atención integral de los niños y niñas guanajuatenses, así como la plena integración e inclusión social de este sector de la población, en un marco de respeto a su dignidad y derechos fundamentales siempre favoreciendo la calidad y calidez del servicio.

     La importancia de la identificación temprana de problemas de hipoacusia y sordera, radica en el hecho irrefutable de que un niño que no oye, no desarrollará su lenguaje oral y le será prácticamente imposible aprender a leer y a escribir; el lenguaje que haya logrado desarrollar un niño sordo a los cuatro o cinco años de edad, será el lenguaje con el que se podrá comunicar durante su vida.