León, Guanajuato a 28 de enero de 2025.- Sara Nieto García, originaria de Yuriria, representa una cocina profundamente ligada al territorio, al lago y al campo. Su propuesta parte de los sabores que distinguen a su municipio: filete de mojarra, mojarra dorada, charales, calabaza con dulce de mezquite y salsas de joconostle, platillos que reflejan una forma de vida basada en el aprovechamiento responsable de lo que la tierra ofrece.
Su vocación nace en la infancia, al lado de su abuela, quien durante 50 años cocinó y vendió alimentos en el Mercado Juárez de Yuriria. Desde antes del amanecer hasta entrada la tarde, su abuela alimentó a trabajadores, madrugadores, personas con hambre y también a quienes buscaban consuelo después de una noche difícil. Esa constancia marcó a Sara y definió su manera de entender la cocina como un acto de servicio y comunidad.
Para Sara, cocinar no empieza en el fogón, sino en la siembra y el cuidado del entorno. Junto con su familia cultiva joconostle, nopales y tuna de tazajo. También protege los mezquites, árboles que hoy enfrentan plagas y riesgo de desaparecer. Del fruto seco del mezquite rescata una tradición casi olvidada: la elaboración del dulce de mezquite, tal como lo hacía su abuela, quien reunía los frutos en costales para cocerlos y transformarlos.
Su cocina se rige por un principio claro: respetar lo tradicional y demostrar que no se necesita exceso para comer bien. “Con lo que hay alcanza”, resume su visión, una forma de cocinar que prioriza el valor de los ingredientes locales y el uso consciente de los recursos.
El camino como cocinera tradicional también le dio algo que considera fundamental: el aprendizaje colectivo. En cada encuentro y festival comparte saberes con otras cocineras, aprende de las mayores y de las más jóvenes, y entiende la cocina como un intercambio constante donde todas enseñan y todas aprenden.
Al pensar en el futuro de este conocimiento, Sara reconoce un reto personal. En su familia es la última generación de cocineras. Su hijo cocina y aprecia la tradición, pero no la ejerce como ella. Por eso, su deseo es dejar un registro escrito: un libro de recetas que conserve los saberes familiares y mantenga viva la memoria culinaria que recibió.
Sara Nieto García agradece los espacios que permiten mostrar lo que sabe y lo que su comunidad conserva. Para ella, la cocina tradicional no solo alimenta: guarda historia, identidad y el trabajo silencioso de muchas generaciones que siguen hablando a través del sabor.