
Guanajuato, Gto., 30 de marzo de 2026. Este 30 de marzo se cumplieron 70 años del natalicio de Florencio Sevilla Arroyo, uno de los más destacados cervantistas del mundo y quien mantuvo una conexión especial con Guanajuato a través de proyectos editoriales y académicos.
Sevilla fue artífice de una laboriosa recuperación de la versión original de Don Quijote de la Mancha, a la que depuró de más de 400 años de errores, remiendos y correcciones arbitrarias, con el fin de traer al presente la representación más fiel de la voz de Cervantes.
Ese paciente trabajo de casi dos décadas quedó reflejado en la Edición Guanajuato de la novela cervantina, publicada en 2010 por el Museo Iconográfico del Quijote, Bajo el sello editorial de esta institución también se publicaron las Obras Completas, que Sevilla trabajo con la misma óptica integral con su colega Antonio Rey Hazas.
Sevilla Arroyo fue también un huésped frecuente del Coloquio Cervantino Internacional. Su última visita a esta cumbre académica fue en 2015, cuando compartió la ponencia Tenemos nueva que está desencantada la señora Dulcinea…, en la que despedazó los clichés románticos sobre la dama imaginada por Don Quijote.
Florencio Sevilla Arroyo nació en Cuenca, España, el 30 de marzo de 1956. Fue uno de los hispanistas más respetados de su generación, catedrático de Filología Española en la Universidad Autónoma de Madrid y referente ineludible en los estudios sobre Cervantes y la literatura española de los Siglos de Oro.
Su labor académica se articuló en una sólida combinación de investigación filológica, edición crítica y docencia universitaria, dejando una huella profunda en la historiografía literaria hispánica del último cuarto de siglo.
Sevilla Arroyo se consagró como uno de los grandes editores de la obra de Miguel de Cervantes. Desplegó una meticulosidad casi obsesiva en el análisis de las ediciones originales y del proceso de impresión manual, lo que lo llevó a ser considerado el “mejor editor que ha conocido Cervantes” dentro de la crítica especializada.
Paralelamente, su producción científica se centró en la literatura medieval y de los Siglos de Oro, con especial atención a la narrativa picaresca y a la prosa cervantina. Sus artículos y estudios aparecieron en revistas de referencia como Anales Cervantinos y el Anuario de Estudios Cervantinos, consolidando su prestigio como investigador riguroso y con gran conocimiento de la materialidad del libro.
Su mirada cervantina se orientó menos hacia la especulación teórica y más hacia el análisis denso de los textos, las variantes manuscritas y las condiciones editoriales de su recepción. Esa preferencia por la “práctica del libro” —por la letra, el tipo de imprenta y el contexto de publicación— le permitió aportar lecturas de enorme precisión y originalidad sobre la obra cervantina.
Florencio Sevilla falleció el 16 de diciembre de 2020. En un conversatorio a propósito de su primer aniversario luctuoso, su colega Javier Blasco resaltó la importancia de la “Edición Guanajuato”: “Letra a letra, cotejando con trece ejemplares del Quijote sobre la mesa. Ante alguien que ha hecho este trabajo, no hay otra edición que pueda competir con esta en lo que se refiere a fiabilidad”.