
Guanajuato, Gto., 19 de marzo de 2026. Entre melodías de María Grever y Joaquín Pardavé; el recuerdo de Lourdes Ambriz y un puñado de motivos para celebrar, la reconocida cantante Ana Caridad Acosta se reencontró con Guanajuato, tras casi 10 años de ausencia.
La “Contralto de América”, originaria de Cortazar e inscrita en la plana mayor del bel canto mexicano desde hace más de cuatro décadas, acudió al Museo Iconográfico del Quijote, escenario de su última actuación en la capital en 2017, para compartir el programa Tierra de mis amores, junto al pianista Santiago Piñeirúa, como parte del ciclo Jueves Musicales del MIQ.
Desde el inicio quedó patente el sentimiento de gratitud y celebración que había en la velada, pues la cantante señaló con esa serenidad que nace de la resiliencia: “Hace cuatro meses pasé por una cirugía que comprometió mi médula espinal; así que estoy súper feliz de volver a escuchar mi voz”.
La primera tanda de la noche la dedicaron Acosta y Piñeirúa a las Siete canciones populares españolas, de Manuel de Falla, un conjunto que condensa la riqueza del folclore ibérico en miniaturas musicales de gran intensidad, y que sirvió además para evocar a un maestro del nacionalismo de quien en este 2026 se cumplen 150 años de su nacimiento.
Tras el intermedio, la guanajuatense, ganadora en su momento del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli, ofreció un entrañable paseo por la lírica de autores del terruño, empezando por Joaquín Pardavé, de quien Ana Caridad Acosta interpretó Varita de nardo y La Panchita, tras expresar su admiración por la dulzura y candidez de ambas composiciones.
Otro capítulo emotivo de la velada fue cuando, antes de desgranar temas de María Grever, como Te quiero, dijiste, Ya no me quieres y Despedida, la contralto recordó a su amiga y colega Lourdes Ambriz, fallecida en agosto del año pasado.
“Fuimos amigas más de 45 años y vivimos cualquier cantidad de aventuras. Nos habíamos prometido que estaríamos aquí en el Iconográfico en marzo para cantar y quiero creer que ella está aquí esta noche, para escuchar estas canciones que le canté al pie de su cama”.
Para el trecho final de su presentación, Ana Caridad Acosta hilvanó emociones con Marchita el alma, de Antonio Zúñiga, e hizo a todo el público en el MIQ corear el himno local Tierra de mis amores, de Jesús Elizarrarás, para rematar con Besos robados, de Jorge del Moral, también en honor a Lourdes Ambriz.
Antes de despedirse, la guanajuatense recibió de manos de Alejandra Sánchez Gutiérrez, coordinadora de Proyectos Culturales del MIQ, y de Carlos Vidaurri, curador de los Jueves Musicales del MIQ, un reconocimiento por sus 40 años de carrera profesional, “siendo una destacada cantante guanajuatense que con su voz ha iluminado cientos de escenarios en México y el mundo”.