Chely González, cocinera tradicional de San Francisco del Rincón: el sabor que se hereda y sostiene a la familia

Tercera generación que mantiene viva la tradición del pambazo y la cocina popular del Rincón.
León, Guanajuato a 26 de enero del 2025.- La cocina tradicional de Guanajuato también se cuenta desde los puestos de barrio, las recetas que pasan de madre a hija y los negocios familiares que sostienen hogares enteros. Así lo vive Maricela González, conocida por todas y todos como Chely González, cocinera tradicional originaria de San Francisco del Rincón.

Su historia comienza en casa. Fue su madre quien inició el negocio hace 33 años, en un momento de necesidad económica. Pan bazo, pozole y patita en vinagre formaron la base de un proyecto que creció con trabajo constante y sabor reconocido. Chely se integró de manera natural. “A mí me encantaba. Vendíamos sólo los sábados y yo ya quería que fuera sábado para venir a ayudarle”, recuerda.

Desde hace 11 años, Chely cuenta con su propio espacio y consolidó el legado familiar. Hoy, su cocina sostiene a toda la familia: su esposo, su hijo y un sobrino trabajan junto a ella. “Ya somos la tercera generación. Primero fue mi mamá, ahora soy yo y mi hijo ya tiene proyectos propios”, comparte con orgullo.

El platillo que distingue a San Francisco del Rincón y que define su propuesta es el pambazo, preparado con un pan especial de la región, más suave y de mayor tamaño que el tradicional. Esta singularidad dio origen al Festival del Pan Bazo, que se realiza cada septiembre y reconoce este alimento como parte de la identidad local. “El pan es lo que nos distingue. Se hace aquí y no se parece a ningún otro”, explica.

Chely respeta la receta base —frijol y papa— y también incorpora variantes que el público solicita, como chorizo o carne molida. “El cliente manda. Yo preparo el pambazo y también me lo como. Digo que me como de mi propio veneno”, dice entre risas, reflejo de una cocina cercana y honesta.

Ser cocinera tradicional cambió su vida. Enfrentó momentos difíciles y encontró en la cocina una salida y una oportunidad. “De aquí salió para la escuela de mis hijos y el sustento de mi casa. La vida da vueltas y la cocina nos sacó adelante”, afirma.

Chely González representa a muchas mujeres que, desde la cocina popular, construyen identidad, economía familiar y orgullo comunitario. Su invitación es a probar la comida de Guanajuato, regresar por ella y reconocer que en cada platillo hay historia, esfuerzo y corazón.

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